Lo ha sido todo o casi todo en la radio. Manuel Antonio Rico ha dirigido Hora 25, ha puesto en marcha La Brújula en Onda Cero, y ha estado en La Linterna de la COPE y 24 Horas de RNE. Vamos, que ha estado en todas la grandes cadenas de radio, y siempre con un estilo independiente, serio y solvente.
Es uno de los grandes de la radio, y su voz todavía suena en Onda Madrid, la emisora autonómica madrileña, donde algunos
Sin embargo escribo esto porque anoche volví a Manuel Antonio después de bastante tiempo. Y lo escuché con tristeza. No es el de siempre. No sé si el formato reducido de su espacio le hace justicia. O si la edad no perdona. O si simplemente era un viernes por la noche de una semana dura de trabajo. Pero Manuel Antonio Rico, el gran profesional, el gran analista, el mítico director de las primeras brújulas ondacerianas, no era el locutor excepcional de verbo fluido, de comentario certero y de lengua sosegada.
No sé qué edad habrá cumplido el director del Rompeolas, pero el paso del tiempo no le ha tratado bien. Luis del Olmo, -del que hablaremos otro día-, no ha sabido retirarse a tiempo, y está dejando en la audiencia un aire a lo Norma Desmont bastante amargo. No quiero que el recuerdo del gran conductor de tertulias nocturnas sea el de un crepúsculo de los dioses que no se merece. Porque es muy grande Manuel Antonio Rico y se merece seguir siéndolo.
